domingo, julio 25

tiempo

Volverás siendo otra cosa
algo que no se ve
ni se toca
que precisa respirar
de otro aire
y vivir en otros tiempos
y no ser de esta parte
ni ser nada
no estar antes ni después
ni más cerca ni más lejos
volverás
y se abrirá en tu pecho
profunda
la sola herida.


jueves, mayo 27

Cosita desprendida
de algún juguete
que una tarde
una niña
encontró debajo
de una mesa
y guardó
durante un tiempo
en una caja
que hoy
se dedica
a abrir cada tanto
para entender
que no es más
que un hilo extraño
feo y desprovisto
de magia
aunque
ante sus ojos
brille todavía.
Quisiera renunciar
al espejo
rechazar esa imagen
cargada de ausencia
que mira desde
otro mundo
con otros ojos
y cada vez que puede
se acerca
pregunta cosas
no puede hablar
pero protesta
se sale
es más que espejo,
instante cercano
impuesta exigencia.

lunes, abril 12

Fijate. No, pero fijate ahí. Donde empieza la parte azul y deja de ser celeste. ¿Ves? ¿Ves como un circulito pequeño y blancuzco? A veces lo miro largo rato, sin saber exactamente en qué estoy pensando. Hoy me recordó un poco a la abuela. La abuela sí, con sus pañuelos arrugaditos alrededor del cuello. Su piel estaba tan, pero tan vulnerable que aquella vez el raspón demoró en curarse cerca de dos semanas. No es nada, me decía, y me mostraba sin darse cuenta aquella lastimadura rodeada de sangre. La abuela de ojos negros, qué cosa, y yo me la vengo a encontrar así, mirándome en este espejo. Abuela. Acá estabas.

lunes, abril 5

Intento dibujarte
sería lindo poder
hacerlo
atravesar con el lápiz
tus imperfectas líneas
sombrear tus pómulos
verte aparecer
sonriendo en este papel
para luego poder decir
que de alguna forma
te tengo
que he conseguido
quedarme
guardarme
un gesto tuyo
apenas
un dibujo.

domingo, marzo 21

Un paisaje

Un paisaje olvidado, disminuído por el tráfico y la pobre efervescencia de los peatones, que un poco ajenos a su entorno caminan llevando consigo el peso de la costumbre y la rutina. El color de la ausencia. Un paisaje de líneas amarillas continuándose entre baldosas y avenidas, entre semáforos y puertas, entre concurridas plazas y viejos carteles y extrañas corbatas y modestos cordones.
El sol está como presenciándolo todo pero sin participar de la escenografía, sirviendo tan sólo como un buen contraste para tanto cartón y tanta lata vacía.
Las horas parecen no pasar. Van quedando. Se van apretando en cada corazón y en cada rostro. No están de paso, dejan su marca visible donde sea. En el asiento de un ómnibus, en la puerta de un baño, en la cara de un niño, de un viejo, en las hojas de un árbol, en las manos de un hombre.
Cúmulo de tiempo desparramado. Ciudad.

Desde cero.

La situación es esta: no volveremos a estar juntos. Vos no, yo no. Vos en tu vida, en tu casa, en tus años, en tu historia. Yo en la mía. Si quitáramos motivos, argumentos, fechas o causas, sólo quedaría la distancia, separándonos en un mapa inadecuado pero cuyos límites estarían muy bien definidos. Hasta podría tomarse una regla y medir. Pero lo otro, lo que explica, ya ha ocurrido y no puede quitarse. Tampoco medirse para después restarse.

Qué pena, porque el cero es un hermosísimo número.